Decimos adiós al verano, bailando.

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El verano suele ser la época favorita de los españoles para tomarse un tiempo de descanso y olvidarse momentáneamente del trabajo o de la rutina diaria. Es el periodo estival en el que se prefiere vacacionar en los destinos turísticos de playa, tal como Ibiza, Mallorca o Formentera. La playa puede ser la opción predilecta en esta época soleada y calurosa, pero Madrid nos ofrece excelentes alternativas de ocio y arte para desconectar y llenarse de energía. Tal es el caso de las fiestas organizadas por la Sala Teatro Cuarta Pared durante el  mes de julio. En 2015, la Sala Teatro Cuarta Pared dedica este mes veraniego a la difusión de diversas manifestaciones de la danza. Así, la fiesta del día 18 de julio fue un evento de swing que formó parte de las actividades programadas en el “Verano de Artes Urbanas”, amenizado por diversos artistas conocidos en Madrid dentro del mundo alternativo y de swing.

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El día sábado 18 de julio a las 21:00 horas, la Sala Teatro Cuarta Pared organizó junto con Más que Palabras el evento “Swing de una Noche de Verano”. Esta fiesta tuvo como actividad principal una clase abierta de swing. La entrada fue libre hasta que se completó el aforo, teniéndose la posibilidad de reservar previamente la asistencia y confirmarla al recogerse los boletos a partir de las 20:00 horas. Así, se empezó a llegar desde las 20:00 horas para luego tener tiempo suficiente en la cafetería de la sala teatro y tomar cerveza, refresco o té negro según el gusto de cada persona; este momento previo a la fiesta fue una amena y agradable oportunidad para charlar con quienes se asistió al evento o conocer más acerca de las actividades académicas de la escuela.

Este evento fue amenizado por algunos artistas reconocidos en la escena swing madrileña. Comenzó con las palabras de bienvenida al evento de Mente en Guerra, quién invitó a todos los asistentes a divertirse espontánea y libremente durante la velada. Luego, se procedió a recibir en el escenario a Sam y Cristina, quienes representaron a la escuela de danza En Modo Swing como los responsables de liderar la clase abierta. Sam y Cristina se ocuparon entonces de enseñar a los asistentes, estuvieran en pareja o no, los pasos básicos del swing. Organizaron dos grupos (de hombres y mujeres indistintamente) distribuidos en filas, el uno y el dos, donde el grupo uno aprendía los pasos de Sam y el grupo dos los de Cristina. Se enseñaron los pasos uno por uno, primero sin música y luego con música, de tal manera que cada uno de ellos se fueron integrando gradualmente al conjunto de los pasos básicos.

De este modo, una vez que los participantes en la clase aprendieron los pasos básicos, se formaron parejas de “unos” y “doses” que se alternaban constantemente. Todas las personas tuvieron la oportunidad de practicar, compartir su experiencia con los demás asistentes y divertirse. Sam y Cristina estuvieron siempre atentos a que nadie se quedara sin pareja. Su metodología didáctica se basó en la interactividad y la alegría, ya que Sam no sólo explicó de manera sencilla el origen en 1929 del swing, junto con el fenómeno de las Big Bands en Nueva York, su evolución y cómo llegó para quedarse en Europa donde se mantiene de moda, sino que también se preocupó de que nadie se quedara sin participar y se estuviera bailando en pareja.

Bailando  (3) (Copiar)

La clase de swing concluyó con una exhibición de los mismos instructores para apasionar a los asistentes a seguir bailando, practicar los pasos básicos aprendidos o perfeccionarlos cuando ya se era bailarín avanzado. Enseguida, la fiesta continuó con la presentación de una banda en directo. En esa ocasión, se tuvo la oportunidad de escuchar a una de las bandas revelación de la escena Madrid: Hot Jazz Band. La música de este grupo invito por ende a que las parejas o los grupos de amigos asistentes al evento ensayaran sus mejores pasos de baile o siguiera practicando los pasos aprendidos durante la clase previa. Fue simplemente un momento festivo para dejar que el cuerpo se expresara naturalmente al compás de las notas musicales, improvisando o perfeccionando los pasos de swing.

Finaliza mi reseña en esta ocasión. Espero que la hayan disfrutado y los inspire a aprender swing, que invade de alegría el espíritu y ejercita todo el cuerpo. Los invito igualmente a que no duden en ir a la Sala Teatro Cuarta Pared para asistir a sus próximos eventos o participar en sus diversas clases. Recuerden que KATRINA MAGAZINE los mantendrá informados de ellos.  Y es así como decimos adiós al verano, bailando.

…. Y nos encontraremos aquí, en KATRINA MAGAZINE, con un nuevo reportaje.

Texto y Foto: Pilar Ramírez.

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